martes, 17 de marzo de 2009

4 meses, 3 semanas y 2 días


4 MESES, 3 SEMANAS Y 2 DÍAS
Año:2007
País: Rumanía
Duración: 113 minutos
Título original: 4 luni, 3 saptamani si 2 zile
Dirección: Cristian Mungiu

 



Sinopsis:

Durante el final de la era comunista, en una pequeña población rumana, dos estudiantes universitarias, Otilia y Gabita, comparten habitación en una residencia. Gabita está embarazada sin desearlo y no quiere tener ese hijo, pero el aborto esta prohibido en su país, por lo que han de hacerlo de manera clandestina. Para ello alquilan una habitación en un hotel de mala muerte para recibir la visita del Sr. Bebe, quien ha de practicar la operación en tan precarias condiciones.


Comentario:

En el año 2007, una modesta película arrasó en varios afamados festivales, consiguiendo inclusive la mítica Palma de Oro del festival de Cannes. La procedencia de dicho largometraje llama poderosamente la atención, ya que para el gran público (entre los que me incluyo) el cine rumano es totalmente desconocido. Por lo tanto, las perspectivas ante la visualización de este film eran bastante buenas. Sobre todo porque me abría las puertas del cine de la Europa del este. Un cine del que espero obtener tan buenas sensaciones como las que he tenido con "4 meses, 3 semanas y 2 días".

El propósito del film es, sin duda alguna, mostrar la vida en Rumanía bajo el régimen comunista que gobernó este país desde los años 50 hasta 1989. Para ello, el realizador del film se vale de una historia más cercana de lo que uno puede creer. Un tema latente en la sociedad actual y que es objeto de múltiples debates: el aborto. Sin entrar en juicios morales, la película se centra en retratar las vicisitudes que tienen que pasar dos amigas para que una de ellas consiga abortar. Partiendo de la base que, en ese momento de la historia rumana, el aborto estaba totalmente prohibido y gravemente penado, la trama del film se antoja más que interesante.

Con todos estas premisas, "4 meses, 3 semanas y 2 días" nos cuenta una historia cercana, real como la vida misma y, lo más importante, aleccionadora. Porque el realizador consigue retratar de manera bastante fidedigna la vida en Rumanía bajo el mandato comunista de Nicolae Ceauşescu. Y lo logra como el que no quiere la cosa, es decir, convirtiendo el momento histórico en un mero medio o canal para contar la historia. Pero cualquier buen observador podrá vislumbrar las intenciones del director: conseguir que el retrato de aquella sociedad se represente ante nuestros ojos calando en el subconsciente del espectador. Y la verdad es que el panorama comunista de aquella Rumanía no era demasiado lisonjero. Más bien se acercaba a un régimen totalitario, en lugar de socialista.

Con todo estos detalles en seguno plano que nos muestran la dureza de aquel régimen, pensar en el riesgo de intentar un aborto clandestino se antoja bastante peligroso. Además, para más inri, la protagonista no lleva a cabo todas las gestiones necesarias para abortar ella misma, sino para que sea una amiga la que lo haga. Por lo que la tensión de la cinta es constante en cuanto sabemos de las intenciones del dúo protagonista. Quizás dicha tensión sea uno de los puntos fuertes de la película, llegando a cotas insospechadas en algún que otro momento del film que no queremos desvelar.

Y toda esta angustia y conexión con la protagonista se hace realidad gracias a la inconmesurable actuación de la actriz principal. Anamaria Marinca firma una interpretación magistral de la estudiante que ayuda a su amiga a abortar. Hacía tiempo que no veía una actuación tan redonda y natural. Porque la naturalidad con la que Anamaria interpreta su papel en la película es tan asombrosa que consigue de manera inherente que el espectador sienta la historia en su propia piel. El sufrimiento que he vivido por el devenir de la protagonista ha sido muy profundo, cosa que muy pocas películas de cualquier índole consiguen. Las consecuencias de esta ejemplar actuación son sufridas por la otra protagonista del film, que se ve eclipsada en cada plano que comparte con Anamaria. En el apartado interpretativo, también destacaría a Vlad Ivanov como el "practicante" del aborto.

El principal problema que, según mi punto de vista, le encuentro a la película es que el final es demasiado sencillo. Alguno tildarán esta sencillez de magistral, pero después de tantas emociones vividas mi cuerpo necesitaba un final más certero. Este aspecto hace que mi valoración no sea tan elevada como se puede desprender de la crítica. Me gusta que las películas se cierren de manera diestra y que me dejen una sensación de complacencia. Pero lejos de mis apreciaciones personales (que pueden ser válidas o no), creo que el film es muy recomendable para cualquiera que desee ser llamado cinéfilo.

A modo de resumen, podemos decir que "4 meses, 3 semanas y 2 días" ha sido una sorpresa bastante grata para mi persona. Me ha introducido en un mundo desconocido para mí, el régimen comunista rumano, y me ha mantenido en vilo durante las 2 horas que dura el film. No nos engañemos, "4 meses, 3 semanas y 2 días" no es una película ni pro ni anti abortista. No se juzgan los hechos, sólo se muestran para que cada uno saque las conclusiones que crea convenientes. Yo saqué las mías propias: igual de represiva puede resultar una dictadura de derechas que un régimen totalitario enmascarado en comunismo. Y otra cosa importante deduzco como corolario del film: una verdadera amistad vale más que todo el oro de la Tierra. Por lo que si tienes una amistad así, puedes considerarte el más afortunado del mundo. Estas son mis impresiones, pero ¿qué conclusiones sacarás tú viendo este largometraje? La pelota está en tu tejado.

Mi valoración: 7/10

Trailer:


1 comentario:

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Jose